La estación de autobuses de la Pola vuelve a ser el escenario
Los vándalos han vuelto a actuar en la estación de autobuses de la Pola. Los gamberros reventaron en la madrugada del jueves la puerta de acceso posterior y lograron entrar en dos autobuses aparcados, de los que sustrajeron las gafas de sol de un conductor. La dirección de la estación ha alertado de los nuevos actos de vandalismo en el inmueble, a pesar de las reuniones mantenidas para controlar este tipo de actuaciones en el barrio de La Luz y a pesar también del incremento de la vigilancia policial. Los empleados piden que de una vez se tomen medidas contundentes para acabar con los asaltos.
La estación de autobuses de la Pola ha vuelto a sufrir ataques de gamberrismo. Fuentes de la dirección del local han señalado que los vándalos han actuado varias veces en las dos últimas semanas; la última, el pasado jueves.
Los gamberros rompieron de madrugada una luna de cristal de la puerta de acceso posterior, presumiblemente al intentar forzarla para entrar en el interior de la estación.
Además, los vándalos lograron forzar la cerradura y acceder a dos autobuses que se encontraban aparcados en la explanada de la estación. Los cacos se llevaron unas gafas de sol de uno de los conductores.
Según han explicado fuentes de la dirección, el malestar entre el personal de la estación es creciente, habida cuenta de que los actos de gamberrismo se repiten cada poco a pesar del incremento de la presencia policial.
Además, la empresa está convencida de que se trata de actos de gamberrismo, dado que no hay nada de valor que robar, ni en los autobuses ni dentro de la estación. Por ello, la dirección de la estación ha formulado un llamamiento a las autoridades competentes para que cese de una vez una situación de la que todos empiezan a estar hartos.
La zona del barrio de La Luz y la estación de autobuses, en particular, acumulan un largo historial de actos vandálicos, que llevó a los vecinos de la zona y a los empleados de la estación a levantar la voz en busca de soluciones.
El problema llegó al Ayuntamiento, que en coordinación con la Policía Local y la Nacional pusieron en marcha un plan de vigilancia más estrecha en la zona. El Consistorio convocó reuniones con todos los sectores vecinales implicados, e incluso se puso en marcha el proyecto de creación de un centro de día para niños y jóvenes de la zona, con el objetivo de evitar las tentaciones de vandalismo que algunos pudieran tener.
Sin embargo, el personal de la estación insiste en que el gamberrismo continúa, aunque a menor escala que el año pasado. Hace varios meses se registró una agresión a una vigilante de seguridad a manos de un grupo de menores de etnia gitana, y pocas semanas después se produjo un altercado con amenazas con arma blanca de por medio a otro vigilante, sustituto de la anterior.
Las quejas de los usuarios de la estación, además, son frecuentes por los destrozos habituales en las puertas y ventanas del edificio, especialmente en la zona trasera, que escapa más fácilmente a la vigilancia, al estar más retirada de la calle.


