El personal de seguridad toma la Xerencia de la Universidad
Los vigilantes de seguridad de la Universidade de Santiago de Compostela (USC) continúan sus protestas contra la intención del equipo rectoral de recortar el número de efectivos en el próximo concurso para la contratación de la seguridad privada. El último capítulo fue ayer por la mañana, con una concentración frente a la Casa da Balconada que, como en el caso de los estudiantes contra el cierre de la Xeral, también finalizó en un amago de encierro.
Seis de los manifestantes tomaron un par de horas el despacho del gerente, Pedro García Moreno, de cuyo balcón colgaron una pancarta. La tela duró poco porque, explica el portavoz de la CIG, Eduardo Sebio, al regresar a su despacho tras la protesta el gerente llamó a compañeros que patrullaban los campus para que rompiesen el candado que la sostenía, gesto que molestó a los manifestantes.
El episodio es casi una metáfora de la relación entre ambas partes. Y es que Pedro García Moreno recuerda que este servicio es una contrata que realiza la USC según sus necesidades y añade que con quien tiene que hablar es con la empresa concesionaria. No lo entienden así los agentes que ven peligrar sus puestos de trabajo con el nuevo concurso cuyas bases aún no se han concretado, pero del que se sabe que será de 1,3 millones de euros, frente a los 1,8 del vigente. La diferencia supone, según los sindicatos, que casi el 70% de los agentes que ahora trabajan para la USC dejarán de hacerlo. Entre ellos se habla de supresión de puestos en bibliotecas y facultades de ciencias con mayores riesgos de incendios o inundaciones, pero el gerente no concreta por ahora los cambios porque el estudio de necesidades aún no está finalizado.
“En cualquier caso, no va a haber una disminución de la seguridad que ponga en riesgo el patrimonio de la USC. Sólo tratamos de racionalizar el servicio”, advierte García Moreno. Para ello, implantará sistemas informáticos de control de acceso y permanencia en los centros. En cuanto a posibles accidentes en centros de ciencias, apunta que ya existen medios telemáticos atendidos por las patrullas que los detectan de inmediato, pero los trabajadores insisten en que “non é o mesmo ter a alguén de primeira man” donde “un simple corte de auga pode estragar axiña o traballo de moito tempo”.


