Jóvenes violentos comprometen la seguridad de los trenes al regresar a casa tras ir de marcha
Una agresión a un médico pediatra en la estación de Bellvitge, ocurrida hace un par de semanas hizo aflorar el problema, aunque lleva casi dos años desarrollándose. Las líneas de cercanías de Renfe en determinadas franjas horarias del fin de semana son foco de problemas por la acción de jóvenes propensos al incivismo cuando no a la violencia. Las situaciones de tensión para el resto de los usuarios de este servicio son evidentes. Episodios como la apertura de extintores en plena marcha o la activación de la alarma de emergencia sin necesidad son cuestiones que afectan a la seguridad de los convoyes. Son incidentes que se repiten con cierta periodicidad. También se dan casos de pequeños robos de móviles o dinero, como el caso que afectó al citado médico, que fue agredido después de interceder en favor de dos chicos a los que otros jóvenes les habían arrebatado el teléfono.
La compañía ferroviaria se encuentra en la actualidad analizando un informe presentado por el sindicato de maquinistas donde detallan diferentes episodios de peligro y reclaman soluciones. En estos momentos, viajan en los trenes equipos de vigilantes de seguridad, pero eso no ocurre siempre. En muchas ocasiones, el maquinista es la única autoridad dentro del convoy y le resulta imposible hacer frente a determinadas circunstancias.
Los tramos más calientes se dan en la línea C-2 entre Calafell y la estación de Sants, a partir de las 6.00 horas y hasta las 9.00, y en la C-4, entre Sabadell Sud y la estación central barcelonesa a partir de las 21.00 y hasta la medianoche aproximadamente. En ambos casos, las estaciones de inicio de estos recorridos se encuentran en el área de influencia de potentes centros de ocio vespertino y nocturno. Los jóvenes utilizan el tren como medio de transporte para regresar a sus casas. No siempre llegan a las estaciones en las mejores condiciones. En el comportamiento y el rostro de algunos de ellos se evidencia el consumo de alcohol y sustancias estupefacientes. Y es en ese contexto de final de fiesta en el que los más violentos encuentran su modo particular de acabar la juerga con traca final.
Según fuentes sindicales, hace aproximadamente un año hubo un intento de crear un protocolo de actuación con el Departament d´Interior de la Generalitat, pero el asunto no prosperó. Tanto los Mossos d´Esquadra como la Guardia Civil llevan a cabo labores de patrullaje en las estaciones, por ejemplo, de Sabadell y Calafell. Los trabajadores de Renfe desearían que también subieran a los trenes porque, a pesar de que la aparición de seguridad privada resulta intimidatoria, la presencia de policías sería muchísimo más eficaz.
A determinadas horas, en un mismo tren se mezclan el que regresa de marcha y el madrugador. Renfe estudia los sucesos y los maquinistas están a la espera de respuestas.


