Nuevas agresiones racistas de los vigilantes de seguridad en el metro
“Me golpearon en la cara; yo les pedía que no me pegaran y ellos me metieron un trapo en la boca y uno me pateó la cabeza. Parecía que lo estaban disfrutando”. Así describe Víctor L., ecuatoriano de 40 años y trabajador de la construcción, el “horror” que vivió el pasado martes en la estación de Legazpi a manos de seis vigilantes del suburbano.
Víctor L. –según su versión–, subía las escaleras el martes a las 19.00 h, cuando presenció cómo unos vigilantes de la empresa Prosegur perseguían a un chico del top manta. “Ese negrito corre como un venado”, dijo Víctor, justo cuando un guardia pasaba a su lado. Al llegar al pasillo, dos de ellos lo esperaban: ¿Quién es racista?, le preguntaron con rabia.
Tras una discusión en la que Víctor asegura que trató de explicar que «no había hecho nada», llegó el primer puñetazo, directo a la cara. Luego, entre seis vigilantes lo condujeron esposado a un cuarto. Dos se quedaron con él. Y llegó el horror. “Estaba tan desesperado por los golpes que me daban, que les dije que me mataran ya”.
La suya es la cuarta denuncia por agresiones de los vigilantes del metro a viajeros en los últimos seis meses. “Los abusos y agresiones empiezan a ser constantes y creo que hay una responsabilidad no sólo de la empresa, sino también del Ministerio del Interior”, señala Esteban Ibarra, del Movimiento contra la Intolerancia, que se personará como acusación popular en un juicio por otro caso ocurrido en Atocha.
“Vi como lo tenían en el suelo y lo metieron en un cuarto”. Metro niega los hechos y asegura que Víctor L. dio un puñetazo a un vigilante. Tras ser reducido, esperaron a que llegara la Policía”, declara un viajero que presenció la escena que relata Victor. Cada día se registran 6 delitos en el metro, la mayoría, hurtos. Las estaciones más conflictivas son Oporto (L5 y L6), Abrantes (L11),Carabanchel (L5) y Pan Bendito (L11).


