La dirección del hospital asegura que el almacén estará acabado en 14 meses
La dirección del Hospital Marina Baixa asegura que el almacén del centro sanitario estará terminado después del próximo verano, en unos 14 meses, según informaron sus portavoces. El Hospital comarcal lleva ya dos años sin edificio de almacenes, tras incendiarse el anterior, guardando el material sanitario, incluso quirúrgico, en contenedores prefabricados ubicados en la calle y en un patio techado provisionalmente, según ha denunciado el personal.
En este patio además desembocan las rejillas del aire acondicionado, que tiran frío en invierno y calor en verano, tal y como han criticado en reiteradas ocasiones trabajadores y sindicatos.
Las obras, que comenzaron hace dos meses y medio, se adjudicaron con más de un año de retraso respecto a lo anunciado por la Conselleria de Sanidad. El conseller de entonces, Vicente Rambla, aseguró el mismo día del incendio que en dos meses estaría listo un almacén provisional de estructura prefabricada para después construir uno mayor de obra. Finalmente, el almacén definitivo será de estructura prefabricada y se construye dos años más tarde, según informaron desde la dirección del centro sanitario. Eso sí, la fecha de su puesta en funcionamiento prevé adelantarse, ya que el plazo de ejecución es de 18 meses y está previsto que la obra concluya en poco más de un año, según indicaron las mismas fuentes.
El futuro almacén triplica la superficie del antiguo, que tenía unos 600 metros cuadrados y pasará a contar con cerca de 2.000 metros cuadrados construidos, según explicaron desde la dirección.
La nave albergará además las oficinas de contabilidad y archivo, que también llevan ya dos años ocupando el salón de actos del Hospital, con decenas de papeles apilados y ordenadores instalados entre las butacas, dejando inoperativo este espacio para otros usos.
El 16 de junio de 2005, dos encapuchados entraron al almacén del Hospital comarcal y le prendieron fuego, apuñalando además al vigilante de seguridad, que les sorprendió en mitad de la madrugada. Las llamas obligaron a desalojar a 125 pacientes en mitad de la noche y consumieron por completo el edificio de almacenes que tuvo que ser derruido. El fuego calcinó parte de los aparatos preparados para las instalaciones que entonces se construían: el Hospital de Día, la Unidad de Cirugía Sin Ingreso, y la ampliación de quirófanos y UCI.
Asimismo, arrasó con los archivos de contabilidad y las facturas de años anteriores de gestión. Nunca se hizo pública una cifra de pérdidas económicas, ni se explicaron qué documentos desaparecieron, como tampoco se ha dado a conocer la investigación de los hechos, que parecen no haberse aclarado.


