Para el empleado de seguridad que mató a su inquilina
El hombre detenido el pasado sábado en Santander por el presunto homicidio de su inquilina reconoció, en su declaración ante el juez, haber estrangulado a la mujer después de golpearla con un martillo en la cabeza, por lo que la titular del Juzgado de Instrucción número 4 de la ciudad acordó la prisión provisional comunicada sin fianza, en un auto dictado el pasado domingo, un día después de la detención del sospechoso.
Según se explica en dicho auto, el detenido, Ramón G.A,de 38 años y empleado en una empresa de seguridad privada, sobre las 7.45 horas del lunes 2 de julio, se personó en su vivienda en la calle Peñas Redondas agarró a la mujer con las dos manos por el cuello y forcejeó con ella.
Posteriormente cogió un martillo con el que la golpeó en la parte superior de la cabeza y siguió después apretándola del cuello hasta que la víctima dejó de moverse. Entonces, envolvió el cuerpo en una manta y lo arrastró hasta la habitación que tenía alquilada la mujer, de 35 años de edad, donde la depositó en un rincón, bajo una bolsa de basura con ropa.
Después, el presunto homicida se quitó el pijama que llevaba en el momento del crimen y lo guardó junto al martillo en una bolsa de supermercado que tiró a un contenedor de basura. También se ocupó de limpiar la sangre con una fregona y se marchó de casa.
Cinco días después de los hechos, el sábado 7 de julio, el hombre comunicó a la Policía el hallazgo del cuerpo, pero no fue hasta su detención y el precinto de la vivienda, cuando confesó lo sucedido.
De acuerdo con su declaración a la Policía el autor del crimen afirmó que la convivencia con la víctima era «insoportable» debido a la condición de ésta de adicta a las drogas y debida también a las frecuentes entradas y salidas del domicilio de drogodependientes y delincuentes.
Según la juez, tanto la ocultación inicial del suceso, como la posterior evasión de la autoría, unido a que la pena de prisión para este tipo de crimenes oscila entre 10 y 15 años, aconsejan el decreto de prisión provisional sin fianza.
La juez también dicta que, en el caso se dan «todos los requisitos» para acordar la medida, solicitada por la Fiscalía y rechazada en cambio por la defensa del detenido.
El auto insiste además en que «se desprenden indicios racionales de la posible comisión de un delito de homicidio».
La mujer fallecida vivía de alquiler en una de las habitaciones de la vivienda propiedad del presunto homicida, pero entre ellos no existía relación sentimental alguna.


