Acoso a los vigilantes
Caza de brujas, acoso laboral y personal, amenazas físicas, humillaciones, traslados arbitrarios y un largo etcétera son los ingredientes que componen la situación en la que dice encontrarse un grupo de vigilantes de seguridad del Hospital Clínico San Cecilio de Granada. Así se lo han hecho saber a todos los organismos con algún tipo de competencia en el asunto pero no ha servido de nada. La situación se ha hecho permanente por lo que los supuestos acosados han anunciado su intención de denunciar a los tribunales para que tomen cartas en el asunto.
El asunto fue denunciado ante la Inspección de Trabajo de Granada por un grupo de nueve vigilantes de seguridad de Securitas España y por la propia Secretaría del Sector de Seguridad Privada de la Federación de Servicios de UGT de Granada que culpan de lo que está ocurriendo a la empresa de seguridad y al propio Servicio Andaluz de Salud.
Fuentes de la Inspección de Trabajo confirmaron ayer la entrada de la denuncia el pasado 17 de mayo y subrayaron que se ha abierto una “actuación inspectora” para tratar de aclarar lo ocurrido.
Los acosados aseguran que la situación creada es una “herencia” por un antiguo encargado de limpieza y seguridad cuyas prácticas ya fueron denunciadas también por las limpiadoras del centro hospitalario hasta que fue trasladado a otra provincia. Aunque fue llevado a juicio, los tribunales de justicia le absolvieron de toda culpa.
“Este legado de maldad continúa personificado en los dos jefes de equipo de este hospital, nombrados e instruidos por él mismo que, junto a los hijos de uno y los “amiguetes” de éstos, han hecho de este recinto hospitalario un cortijo familiar donde campa a sus anchas todo menos la seguridad”.
En su denuncia los vigilantes sostienen que “esta unión mafiosa” ha recurrido a la “manipulación, mentiras, amenazas, trampas, coacciones, juego sucio, ruinas y falsedad” para desacreditar al resto de la plantilla que no comparten su modo de actuar. Por todo ello, exigen a los responsables hospitalarios la “destitución de estos jefes de equipo que tan malas prácticas ejercer, el traslado de sus hijos a otros centros y la reincorporación en sus puestos de los compañeros que injustamente han sido trasladados”.
Hasta el momento, los casos más graves de acoso han afectado a dos de los denunciantes. Así, mientras uno fue trasladado al Hospital Virgen de la Nieves tras las supuestas “amenazas físicas de uno de los jefes y sus hijos”, otro asegura estar sufriendo una auténtica “persecución ideológica” a causa de su confesión socialista. En este caso, los denunciantes aportan en sus escritos varias fotografías en las que se increpa al trabajador con pintadas con insultos como “socialistas asquerosos”, vivas a Franco y símbolos nazis.


