Los vigilantes de seguridad dicen que el intrusismo en el sector provoca muertes
La Subdelegación del Gobierno de Pontevedra ha decidido sancionar a la empresa de seguridad en la que prestaba sus servicios Xosé Álvarez Nión, el joven de 22 años que perdió la vida tras recibir dos impactos mortales de bala el pasado día 15 de agosto en un polígono empresarial de Mos. Las investigaciones practicadas por la Unidad de Investigación Privada de la Policía Nacional en la Comisaría de Vigo determinaron que la compañía no estaba inscrita en el registro de empresas del sector del Ministerio del Interior ni habilitada para la vigilancia.
Más de cien personas se concentraron ante esta institución gubernamental para exigir rigor en el cumplimiento de la ley y protestar contra el intrusismo existente en este campo. Un minuto de silencio en memoria del fallecido, un homenaje y un corte de tráfico de veinte minutos, fue el balance de la marcha reivindicativa encabezada por UGT, CCOO, CIG, vigilantes de seguridad, auxiliares y familiares del desafortunado muchacho. La pancarta no podía contener un mensaje más claro y directo: «Los responsables a la cárcel y los irresponsables en los despachos, la inseguridad nos mata».
«Esta protesta se produce porque el ramo está hasta las narices de que la administración no haga nada para resolver el problema que lleva a personas sin la pertinente titulación a realizar labores de vigilancia con el consiguiente peligro que supone para sus vidas», explicó Enrique Rial, responsable de seguridad privada de UGT. Indicó que de los 1.200 empleados como auxiliares de servicios, alrededor de un 70% desempeña su labor como vigilante, mientras que hasta el 80% de este tipo de negocios no están vinculados siguiera a empresas de seguridad.
Pedro Pérez, representante de la CIG, destacó que la Subdelegación del Gobierno conoce perfectamente el escenario actual, dado que recordó que las plataformas sindicales han presentado un total de 200 denuncias en las que prueban que personal contratado como auxiliar desempeña labores propias de vigilancia, «de las que debido a la escasez de personal, sólo el 20% terminan en sanción». Una auxiliar dijo a Ep que el intrusismo se debe a un desconocimiento general.


