Arrestan a un vigilante de seguridad por prender fuego a varios contenedores
Tres unidades de la Policía Local de Málaga llevaban toda la noche intentando localizar al pirómano. Una decena larga de contenedores chamuscados y ni rastro del autor. Entrada ya la madrugada, la búsqueda dio sus frutos. Un hombre de 46 años fue detenido al ser sorprendido in fraganti arrojando un papel ardiendo en uno de estos depósitos de basura.
El arresto se produjo en la avenida Obispo Herrera Oria sobre las 3.00 horas del lunes. Según informaron fuentes policiales, una patrulla adscrita a la Jefatura de Cruz del Humilladero sorprendió al hombre, que es vigilante de seguridad de profesión, introduciendo un «elemento incendiario en un contenedor». Se trataba de un papel o un trapo, presumiblemente impregnado de gasolina, al que prendió fuego.
Los funcionarios intentaron sofocar las llamas con el extintor que llevaban en el coche, pero no lo consiguieron, así que solicitaron la intervención de los bomberos. Según las fuentes, el detenido no negó los hechos y argumentó a los agentes que se había separado, estaba solo y no sabía lo que hacía. Fue trasladado a la Comisaría Provincial para instruir diligencias.
Aquel fue el último fuego de una larga noche de incendios en contenedores, todos en el distrito de Cruz del Humilladero. El primero se desató a medianoche en la plaza Diego Vázquez Otero, donde ardieron cuatro depósitos de basura. Además, era la quinta vez que los quemaban en los últimos meses.
Poco después, prendieron fuego a otros dos contenedores en la calle Alfredo Nobel y tres más en Pedro Gómez Chaix. Los últimos incendios se registraron en la avenida Obispo Herrera Oria, donde, finalmente, se detuvo al supuesto pirómano. Allí ardieron otros cuatro depósitos de basura.
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El letrado de la Comisaría Provincial de Málaga del Cuerpo Nacional de Policía, Pedro Pacheco, también coordinador del curso sobre ‘La seguridad privada’ que se imparte en el Palacio de Exposiciones y Congresos (PEC) desde el lunes hasta el viernes, señaló que “es cada vez más importante la seguridad”.
Ocurrió en el Hospital Clínico, pero podía haber sucedido en cualquier otro centro de la provincia. El pasado sábado un alboroto de grandes dimensiones sacudió las urgencias del hospital provocando una notable conmoción entre los trabajadores, pacientes y los familiares de los enfermos presentes. El suceso, calificado por quienes lo presenciaron de “auténtica tangana”, tuvo lugar a primera hora de la tarde (16 horas) y dejó tras de sí al menos cuatro heridos: tres empleados del hospital (un celador y dos agentes de seguridad) y un Policía Nacional.
Dos horas antes había sido expulsado del bar de copas por participar en una pelea y estaba furioso. Así que, apenas dos más tarde, regresó al local para vengarse del personal de seguridad y de la persona con la que había discutido. Pero, sorpresivamente, en lugar de dirigirse hacia ellos sacó un pistola semiautomática y disparó a bocajarro contra un numeroso grupo de personas que se hallaba allí en aquel momento. Un hombre resultó herido al ser alcanzado por dos de los tres disparos que efectuó.

