Los vecinos, satisfechos por la vigilancia privada
Los vecinos de La Bisbal del Penedès destacan que han ganado tranquilidad por las noches. «Ya no hay los destrozos de mobiliario ni la quema de contenedores. Tampoco las carreras de motos que se hacían», explica el vecino Lluís Sicart. La tranquilidad, dicen que se nota desde que una empresa de vigilancia custodia los edificios municipales.
La legislación no permite que empresas de seguridad privada realicen la vigilancia de las calles. Sin embargo muchos pequeños municipios no pueden financiarse una policía local propia y deben depender de los efectivos disponibles de cuerpos de seguridad como la Guardia Civil, cuyo número es muy limitado para el gran territorio que deben cubrir.
El Ayuntamiento de La Bisbal del Penedès, después de una oleada de quejas y de actos vandálicos optó por contratar a una empresa de seguridad privada para vigilar las instalaciones municipales, una competencia que sí les permite la legislación. Y vigilan desde el Ayuntamiento a la piscina, el campo de futbol, las escuelas o incluso los pozos de agua que hay en las urbanizaciones.
El alcalde de la Bisbal, Josep Maria Puigibet (ERC) señala que «no se está incumpliendo ninguna Ley. Los vigilantes están contratados para custodiar los edificios y equipamientos municipales». Y lógicamente entre uno y otro deben ir en un vehículo por las calles y las zonas donde están instalados. Una presencia que da seguridad a los vecinos.
El enemigo estaba en casa. Un vigilante de seguridad de 18 años que custodiaba el establecimiento Ardy Brico y Ardy Decor de Reus ha sido detenido por robar 12.000 euros de la tienda. Según la Policía, el joven, natural del Reino Unido y quien ha confesado la autoría de los hechos, simuló que habían forzado dos accesos desde el exterior. Después de declarar ante el juzgado de guardia, Jack W. N. ha quedado en libertad.
La Audiencia de Barcelona ha condenado a dos años de prisión a una mujer que trató de sobornar a una vigilante de seguridad y a un agente de la Guardia Civil para que hicieran la vista gorda tras descubrir que llevaba una pequeña fortuna en efectivo.
Tres trabajadores resultaron en la madrugada de ayer heridos de gravedad al efectuar la detonación de los explosivos que utilizaban en la perforación del túnel 1, dentro del tramo 1, del canal Segarra-Garrigues, a la altura de Ponts, en la comarca de la Noguera.
La acusación particular solicitó ayer una pena de cuatro años y medio de prisión para un portero acusado de haber lesionado y detenido ilegalmente a un cliente de una conocida discoteca de la capital del Segrià. Por su parte, el Ministerio Fiscal no solicitó ninguna pena al considerar que si había algún hecho punible, éste no lo había provocado el acusado, sino un vigilante jurado que falleció durante la instrucción del caso.
Los detenidos actuaban siempre de la misma forma. Salían por la noche de sus domicilios, situados en Santa Coloma de Gramenet y Badalona, y se dirigían hacia las comarcas de Lleida para asaltar empresas y sustraer cobre y otros metales que cargaban en furgonetas y vehículos, según informaron los Mossos d’Esquadra. Mientras una parte de los miembros de la banda asaltaban la empresa y cargaban el cobre, los otras hacían tareas de vigilancia y control de la zona.

