UGT pide la anulación del contrato con una empresa privada para la seguridad de la Inspección de Trabajo en Badajoz
El sindicato UGT ha solicitado al Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales que anule el contrato que mantiene con la empresa Serramar Vigilancia y Seguridad, un servicio de seguridad privada para el edificio que alberga las dependencias de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social en Badajoz.
Según recuerda el sindicato, la adjudicación de mencionado servicio de seguridad se ha llevado a cabo por el procedimiento de Concurso Público, regulado por un pliego de condiciones técnicas y económicas, que entre otros asuntos, hacía referencia expresa al Convenio Colectivo del Sector de seguridad Privada, obligando a las empresas que se presentasen al concurso al cumplimiento del Convenio.
Explica que esta empresa presentó una oferta económica por debajo de los precios marcados en el artículo 74 del Convenio Colectivo, que según recuerda, “es de obligado cumplimiento para no incurrir en competencia desleal”, por lo que critica UGT que el Ministerio de Trabajo “ha adjudicado el servicio a una empresa que ha incumplido el Convenio Colectivo y los pliegos de condiciones del concurso”.
Recuerda que FeS-UGT entregó en su día un escrito al Ministerio de Trabajo, solicitando la anulación de la adjudicación del servicio a la empresa Serramar Vigilancia y Seguridad por estos “incumplimientos”, no ha causado efecto alguno, algo que desde el sindicato califican de “indignante”.
Hasta el momento, FeS-UGT tan sólo ha conseguido que el del jefe de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Badajoz, Enrique Borrego, se comprometa a salvaguardar los derechos laborales de los vigilantes que presten su servicio en sus instalaciones, “cuestión que es de agradecer”, a juicio del sindicato.
Desde el pasado mes de abril, el Palacio de Justicia de Badajoz cuenta únicamente con dos vigilantes jurados para todo el edificio. Esto significa una reducción justamente a la mitad del número de guardias, que antes estaba en cuatro. Esta situación ha sido abordada en la reunión de la Junta de Jueces, que ha mostrado su preocupación y malestar por el descenso en el número de empleados de seguridad.
Dos veinteañeros están en la cárcel acusados de una veintena de delitos, la mayoría de ellos ocurridos en los últimos meses en la ciudad de Cáceres. Los arrestados son Óscar Javier de J. R., conocido como ‘Portu’, de 27 años, y Roberto Jesús R.C., de 20, según informó ayer la Delegación del Gobierno. Los dos ingresaron en prisión de modo provisional después de que así lo determinara el juez de guardia una vez escuchados sus testimonios.
Vigilantes de seguridad denuncian el aumento del riesgo que ha supuesto en su trabajo la imposibilidad de llegar con sus furgones hasta las puertas de los bancos situados en la calle Santa Eulalia, teniendo que cargar con el dinero por diversas calles peatonales, siendo así muy vulnerables a los atracos.
Siete años de cárcel es la condena a la que se enfrenta Manuel D. B. M., vigilante privado de seguridad, por unos hechos ocurridos en las Ferias y Fiestas de San Fernando 2005 y por los que el fiscal le acusa de dos delitos de lesiones y una falta de lesiones. El suceso se inició la noche del 27 al 28 de mayo en la caseta del PP, donde el acusado trabajaba de vigilante e inició "una acalorada discusión" con un matrimonio, concretamente con el marido, J. M.. La discusión, señala el fiscal, "estuvo a punto de degenerar en agresión física por parte del acusado", que evitó la pareja abandonando el lugar. Dos noches después, continúa el fiscal en su calificación de los hechos, el matrimonio volvió al ferial acompañado de otro matrimonio (el hermano de él y su esposa). 

